viernes, 12 de septiembre de 2025

Trigo y cebada Alertan por deficiencias de zinc que los afectan

  

Alertan por deficiencias de zinc que afectan al trigo y la cebada

Un relevamiento realizado por especialistas del INTA Balcarce, el Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible del CONICET y la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce determinó que el nivel de zinc en los suelos podría limitar el rendimiento de los cultivos de trigo y cebada de la región. 

Recomiendan realizar análisis preventivos del suelo.

Durante años, la fertilidad de los suelos de la región pampeana se manejó principalmente con foco en los macronutrientes esenciales como nitrógeno (N), fósforo (P) y, en menor medida, azufre (S). 

Sin embargo, estudios recientes advierten que la baja disponibilidad de micronutrientes, en especial el zinc (Zn), puede impactar en los rendimientos agrícolas, al punto de comprometer la eficiencia productiva de los sistemas extensivos.

Los datos surgen de un relevamiento realizado por la Unidad Integrada Balcarce —Buenos Aires—, que muestra una disminución significativa en los niveles disponibles de zinc en el suelo. 

Según el análisis, un 33 % de los lotes analizados en el sur bonaerense presentan concentraciones por debajo de 0,80 partes por millón (ppm), nivel de Zn que podría limitar el rendimiento de trigo y cebada. 

Esta tendencia marca un retroceso en comparación con los registros de 2011, cuando los valores en la zona eran predominantemente medios o altos.

“Hoy el zinc comienza a mostrar señales de deficiencia en suelos donde históricamente no representaba una limitante. 

El escenario actual obliga a repensar las estrategias de diagnóstico y manejo para evitar pérdidas económicas y nutricionales en los cultivos”, sostuvo Hernán Sainz Rozas, especialista en fertilidad de suelos del INTA Balcarce.

Las consecuencias de esta deficiencia son concretas: cuando los niveles de zinc son bajos, los cultivos de trigo y cebada pueden registrar pérdidas de rendimiento de entre el 5 % y el 15 % si no se fertiliza. 

“En números, un suelo con 0,75 *partes por millón de Zn y un objetivo de 7.000 kilos por hectárea puede perder hasta 840 kilos por hectárea. 

Ese valor excede ampliamente el costo de la fertilización, que ronda entre 18 y 20 dólares por hectárea”, detalló Sainz Rozas.

Desde el INTA recomiendan realizar análisis preventivos del suelo para anticipar problemas y definir estrategias de reposición. 

De acuerdo con Pablo Barbieri, especialista del INTA Balcarce, “el método más confiable es la determinación de zinc extractable en muestras tomadas a 20 centímetros de profundidad, preferentemente en presiembra”. 

Dado que el zinc presenta una alta variabilidad espacial, sugiere tomar entre 25 y 35 submuestras por lote con un muestreador de acero inoxidable para evitar contaminación.

La fertilización con zinc puede realizarse a través de diversas vías: mezclas sólidas, fertilizantes sólidos compuestos, fertilizantes líquidos, tratamiento de semillas o aplicaciones foliares. 

En trigo, por ejemplo, la extracción promedio por hectárea oscila entre 200 y 320 gramos, lo cual puede compensarse con aplicaciones de entre 0,5 y 1 kilos de zinc por hectárea.

Una estrategia que gana terreno es la aplicación conjunta de zinc y fósforo, especialmente fertilizantes sólidos compuestos, o mediante el recubrimiento del fertilizante fosfatado con formulaciones líquidas que contienen Zn bajo la forma de óxido u orgánica. 

“Esto mejora la distribución del micronutriente en el suelo y permite una absorción más eficiente por parte del cultivo”, explicó Barbieri.

La baja movilidad del zinc en el perfil del suelo convierte a la reposición en una inversión estratégica. 

“El objetivo debe ser elevar los niveles hasta 1,3 partes por millón para evitar restricciones futuras. Fertilizar no solo repone lo exportado, sino que mejora el capital nutricional del suelo a largo plazo”, señaló Barbieri.

Nahuel Reussi Calvo, investigador del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata, también subraya la importancia del zinc en procesos fisiológicos clave como la fotosíntesis, la síntesis de proteínas y azúcares y el metabolismo de auxinas. 

“Su deficiencia no solo afecta el crecimiento del cultivo, sino que reduce la eficiencia en la utilización de nitrógeno y fósforo, nutrientes fundamentales para sostener altos rendimientos”, explicó.

El laboratorio de suelos del INTA Balcarce también aporta datos que preocupan: aproximadamente un 66 % de los suelos pampeanos hoy tiene niveles medios a bajos de zinc, una problemática ya conocida en el norte de la región, pero que ahora se manifiesta con claridad en el sur bonaerense. 

“Invertir en diagnóstico y reposición inteligente puede evitar pérdidas importantes y potenciar los suelos del sur bonaerense, región clave para la producción de trigo y cebada de la Argentina”, concluyó Sainz Rozas.

INTA

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martes, 9 de septiembre de 2025

Alfalfa Pautas para mejorar la eficiencia y la producción de carne

 

Alfalfa Pautas para mejorar la eficiencia y la producción de carne

Un equipo de investigación del INTA evaluó diferentes estrategias de manejo de la alfalfa en pastoreo directo, con el objetivo de mejorar el uso y el aprovechamiento del forraje para aumentar la producción de carne. 

Este tema será uno de los ejes de la jornada Día Ganado, que se realiza el 9 de septiembre en el campo experimental “La Belita”, General Villegas -Buenos Aires-.

En la región pampeana, las pasturas base alfalfa cumplen un rol clave en la oferta de forraje para los sistemas ganaderos. 

De hecho, la primavera y el verano son las estaciones más críticas, ya que concentran entre el 60 y el 70 % de la producción anual. 

En este contexto, lograr un manejo eficiente del pastoreo tiene un impacto directo en los resultados productivos. 

Por esto, el INTA organiza la jornada Día Ganado, que se realiza el 9 de septiembre en el campo experimental “La Belita”, General Villegas -Buenos Aires-. 

Cecilia Sardiña, investigadora del INTA General Villegas, explicó que “cuanto más eficientes seamos en el aprovechamiento del cultivo en primavera y verano, mayor será el impacto en los resultados de todo el ciclo de la pastura”. 

La especialista recordó que tradicionalmente se recomendaba ingresar al pastoreo cuando la alfalfa alcanzaba el 10 % de floración, practica apropiada cuando la pastura se destina a confección de reservas y en poco tiempo puede cortarse gran superficie. 

Sin embargo, investigaciones recientes mostraron que esta práctica podía retrasar el inicio del pastoreo y derivar en pasturas lignificadas o de menor calidad. 

En una serie de ensayos, el equipo comparó el manejo tradicional con estrategias basadas en intervalos más cortos de defoliación. 

Los resultados fueron contundentes: al anticipar el pastoreo y aumentar la frecuencia de ingreso en primavera y verano, se registraron mayores períodos de utilización de la pastura, incrementos en la producción de forraje, más carga animal y mejoras del 30 % en la producción de carne. 

“El inicio del pastoreo en estados más tempranos, antes del 10 % de floración, priorizó la calidad nutritiva del forraje ofrecido y se tradujo en mejores respuestas productivas”, indicó Sardiña. 

Otras experiencias confirmaron que ajustar la frecuencia y la asignación de forraje impacta en el desempeño animal. 

Por ejemplo, incrementar la asignación en el período estival –de 3 % a 4 % del peso vivo– mejoró las ganancias individuales. 

Asimismo, al comparar alturas de ingreso contrastantes, se observó que ingresar con mayor frecuencia en verano (cada 14 días) permitió aprovechar pasturas de menor altura sin penalizar la carga y con beneficios en la respuesta individual, puntualizó.  

“Lo que se recomienda es ingresar a las pasturas de alfalfa en primavera-verano cada 15 a 25 días, con biomasa promedio de 2000 a 3000 kilos de materia seca por hectárea, lo que asegura una mejor calidad de forraje y maximiza la producción de carne”, concluyó.  

 Día Ganado 2025 

Se trata de una de las jornadas ganaderas más importantes del noroeste bonaerense, que combina charlas y recorridas a campo a manos de expertos en producción animal. 

El encuentro se realizará el 9 de septiembre desde las 13 h. en el campo experimental “La Belita”, en Drabble, General Villegas. 

Día Ganado comenzará con diversas charlas a salón entre las que se encuentra “Pastoreo de alfalfa, nuevos conceptos para maximizar producción de carne”, “Feedlot y ambiente, una oportunidad para hacer bien las cosas” y “Silo, grano y a la bolsa: propuesta para una recría eficiente”. 

El evento incluye una recorrida a campo por diferentes estaciones, en las que se hablará de “Experiencias en herramientas alternativas para el control sustentable de parásitos y evaluación de leguminosas ricas en taninos”, “Caracterización y manejo de ambientes con limitantes edáficas y sobre las especies forrajeras más utilizada”, “Uso de grano de maíz en dietas de terminación a corral y las experiencias locales con grano seco, húmedo, entero, partido y reconstituido” y “Uso infrecuente de suplementos para la utilización de verdeos invernales”. 

El encuentro es organizado por la Estación Experimental Agropecuaria General Villegas del INTA y requiere inscripción previa. 

Para inscribirse y acceder al programa completo se deberá ingresar aqui 

INTA

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