miércoles, 26 de noviembre de 2025

El polen como estrategia de diversificación apícola

 

El polen como estrategia de diversificación apícola

En plena temporada de cosecha apícola, un análisis exploratorio del INTA Delta del Paraná y el IPAF Región Pampeana destaca el polen como una alternativa clave para la diversificación del sector. 

Con características distintivas y de alta calidad, los productores desarrollan diversos subproductos con agregado de valor.

La región del Delta es considerada única en la Argentina debido a su elevada productividad y rica biodiversidad. 

Este origen botánico singular confiere al polen características distintivas y de alta calidad. 

Según un informe realizado por investigadores del INTA Delta del Paraná, Buenos Aires, y el IPAF Región Pampeana, la producción de polen puede complementar la producción tradicional de miel, núcleos vivos, propóleos, jalea real o el apiturismo.

Manuel Manzoni —investigador del INTA Delta del Paraná— destacó que “si bien el valor del polen suele ser superior al de la miel, el interés no radica en esa diferencia, sino en su potencial para diversificar ingresos y fortalecer la sostenibilidad del sistema productivo”.

La contribución a la viabilidad económica se traduce en eficiencia: la producción de polen, como complemento a la producción tradicional, —detalla el informe— ofrece la posibilidad de alcanzar el umbral de una unidad económica con una menor cantidad de colmenas en comparación con la miel.

Se estima que se produce en la región un total de 9.472 kilos al año. 

Este dato suma la producción de apicultores de Buenos Aires, Entre Ríos y CABA y se basa en datos del Registro Nacional de Productores Apícolas (RNPA) para el año 2025.

Con respecto al tipo de producto de consumo, Luciana Fingermann —investigadora del IPAF Región Pampeana— observó que el polen “no compite con la miel, sino con los suplementos dietarios”. 

Además, agregó que “el polen siempre ha valido más y esa diferencia se hace cada vez mayor”.

El polen argentino es reconocido por poseer la totalidad de los aminoácidos esenciales y propiedades antioxidantes y antimicrobianas. 

Según la normativa argentina, no tiene la categoría de alimento funcional, pero en otros países el polen sí está tipificado como funcional.

Aunque varía según el momento y el lugar, proviene de un gran número de especies vegetales. 

Un estudio específico realizado por el INTA indica la presencia importante de polen de especies como chilca, ceibo, zarzamora, trébol blanco, ligustro, falso índigo, eucalipto y sauce, entre otras. 

En este mismo estudio “se registraron 29 tipos polínicos y mostraron que el contenido de proteína bruta se mantuvo por encima del 20 % en ciertas temporadas”, indicó Fingermann.

El agregado de valor se logra tanto del polen en bruto, a través de su diferenciación de origen, como por su procesamiento y envasado, como así también se logra en la transformación de subproductos. 

Los productores desarrollan productos como el polvo de polen —de uso apícola—, extractos bebibles y miel con polen.

Edelmar Abratte, apicultor del Delta, reflexionó sobre esta oportunidad: “no sacar polen es perderte esa posibilidad. 

Implica un trabajo extra, pero la colmena es la misma, es el esfuerzo que tenés que hacer para mantener las colmenas y para sacar miel”.

“La diversificación hacia el polen ha impulsado la necesidad de avances técnicos para optimizar la producción y el procesamiento. 

Una innovación crucial en la cosecha es la trampa de piso, que permite espaciar la recolección entre 24 y 72 horas, e incluso hasta una semana, resultando más viable para el Delta”, explicó Gabriel Giuliano —investigador del INTA Delta del Paraná—.

Los técnicos del INTA enfatizan que es fundamental avanzar con innovaciones en los procesos de producción y cuidar la inocuidad en toda la cadena. 

En plena temporada de cosecha, “la diversificación apícola con polen se consolida como una alternativa sostenible y de alto valor agregado para los productores del Delta, en línea con el trabajo que impulsa el INTA para promover la innovación y el desarrollo territorial”, señaló Sergio Dumrauf —investigador del IPAF Región Pampeana—.

La producción de polen no solo incrementa los ingresos familiares, sino que también requiere un compromiso constante con la innovación tecnológica y las buenas prácticas apícolas y de manufactura.

INTA

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martes, 4 de noviembre de 2025

Fertilización estratégica mejora 16 % la producción de mijo perenne

 

 La fertilización estratégica mejora 16 % la producción de mijo perenne

Un equipo de investigación del INTA estudió diferentes estrategias de fertilización y renovación con el objetivo de potenciar el 'Panicum coloratum L.'. 

Los resultados confirmaron que la combinación de nitrógeno y fósforo incrementa la producción de este forraje y mejora la eficiencia en el uso del agua. 

Estos datos se abordarán durante la jornada a campo del 11 de noviembre en Jacinto Arauz.

El Panicum coloratum L. es una especie forrajera de clima cálido, reconocida por su alta productividad y resistencia a la sequía. 

Se utiliza principalmente para pastoreo y corte, ofreciendo un forraje nutritivo y persistente a lo largo del tiempo. 

Su capacidad de adaptarse a distintos tipos de suelos y recuperarse tras periodos de estrés hídrico lo convierte en una alternativa estratégica para la producción ganadera en regiones semiáridas.

Los estudios sobre mijo perenne fueron realizados por un equipo técnico del INTA Guatraché y del grupo de Suelos de la Estación Experimental Agropecuaria de Anguil. 

El objetivo fue evaluar diferentes estrategias de fertilización y renovación de esta forrajera. 

Los resultados preliminares de dos campañas indicaron que una combinación adecuada de nitrógeno y fósforo puede aumentar la producción de forraje hasta en un 16 % y mejorar en 10 % la eficiencia en el uso del agua.

“El mijo perenne ha demostrado ser una especie muy eficiente para las condiciones del sudeste pampeano, especialmente en suelos con baja disponibilidad de nutrientes”, explicó Susana Paredes, investigadora del INTA, y destacó su alta capacidad para captar radiación solar y resistir condiciones extremas, como sequías o heladas de hasta dieciocho grados bajo cero en el cultivar Klein Verde.

El ensayo se realizó sobre un suelo franco-arenoso con una pastura implantada en 2014. 

Se probaron distintos niveles de fertilización: 40 y 80 kilogramos de nitrógeno por hectárea por año, con y sin fósforo, además de un testigo sin fertilizar. 

Los mejores resultados se registraron con la dosis de 40 kilogramos de nitrógeno por hectárea por año, lo que permitió incrementar la producción hasta en 900 kilos por hectárea. 

“Cuando se combinó con fósforo, la respuesta fue aún mayor, alcanzando incrementos de hasta 2000 kilos por hectárea”, precisó Paredes.

Durante el primer año, marcado por precipitaciones inferiores al promedio histórico, los rendimientos promediaron 3667 kilos de materia seca por hectárea, con un máximo de 4500 kilos por hectárea. 

En el segundo año, con mejores condiciones climáticas, los valores oscilaron entre 4900 y 7900 kilos de materia seca por hectárea. Daiana Huespe, integrante del equipo técnico, detalló que “en los tratamientos con nitrógeno se observaron mejoras significativas en la calidad forrajera, con contenidos de proteína bruta del 7,6 al 8,7 % en verde y del 3-4 % en diferido, además de una digestibilidad del 57 % y 53 %, respectivamente”.

Además, los técnicos señalaron que el mijo perenne permitió obtener entre 600 y 700 raciones por hectárea durante ambos años de ensayo, lo que refuerza su potencial como recurso forrajero estratégico, y que la fertilización aportó entre 100 y 200 raciones más por hectárea.

“Los resultados confirman que la fertilización combinada con nitrógeno y fósforo constituye una alternativa agronómica eficiente para potenciar la productividad y calidad del mijo perenne, posicionándolo como una opción valiosa para los sistemas ganaderos del sudeste pampeano, especialmente en ambientes con limitaciones hídricas y baja fertilidad”, concluyó Paredes.

Jornada sobre Pasturas Perenes en el Sudeste Pampeano

El próximo 11 de noviembre de 2025 se realizará en el Parque El Triángulo de Jacinto Arauz, La Pampa, la 4° jornada a campo enfocada en el manejo de mijo perenne. 

Se tratarán temas como la renovación de lotes, selección de materiales y estrategias de fertilización. 

En el tema ganadero se abordará la estacionalidad del servicio, las edades para su inicio y los criterios para la selección de futuros vientres, incluyendo una actividad práctica a corral.

INTA

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viernes, 12 de septiembre de 2025

Trigo y cebada Alertan por deficiencias de zinc que los afectan

  

Alertan por deficiencias de zinc que afectan al trigo y la cebada

Un relevamiento realizado por especialistas del INTA Balcarce, el Instituto de Innovación para la Producción Agropecuaria y el Desarrollo Sostenible del CONICET y la Facultad de Ciencias Agrarias de Balcarce determinó que el nivel de zinc en los suelos podría limitar el rendimiento de los cultivos de trigo y cebada de la región. 

Recomiendan realizar análisis preventivos del suelo.

Durante años, la fertilidad de los suelos de la región pampeana se manejó principalmente con foco en los macronutrientes esenciales como nitrógeno (N), fósforo (P) y, en menor medida, azufre (S). 

Sin embargo, estudios recientes advierten que la baja disponibilidad de micronutrientes, en especial el zinc (Zn), puede impactar en los rendimientos agrícolas, al punto de comprometer la eficiencia productiva de los sistemas extensivos.

Los datos surgen de un relevamiento realizado por la Unidad Integrada Balcarce —Buenos Aires—, que muestra una disminución significativa en los niveles disponibles de zinc en el suelo. 

Según el análisis, un 33 % de los lotes analizados en el sur bonaerense presentan concentraciones por debajo de 0,80 partes por millón (ppm), nivel de Zn que podría limitar el rendimiento de trigo y cebada. 

Esta tendencia marca un retroceso en comparación con los registros de 2011, cuando los valores en la zona eran predominantemente medios o altos.

“Hoy el zinc comienza a mostrar señales de deficiencia en suelos donde históricamente no representaba una limitante. 

El escenario actual obliga a repensar las estrategias de diagnóstico y manejo para evitar pérdidas económicas y nutricionales en los cultivos”, sostuvo Hernán Sainz Rozas, especialista en fertilidad de suelos del INTA Balcarce.

Las consecuencias de esta deficiencia son concretas: cuando los niveles de zinc son bajos, los cultivos de trigo y cebada pueden registrar pérdidas de rendimiento de entre el 5 % y el 15 % si no se fertiliza. 

“En números, un suelo con 0,75 *partes por millón de Zn y un objetivo de 7.000 kilos por hectárea puede perder hasta 840 kilos por hectárea. 

Ese valor excede ampliamente el costo de la fertilización, que ronda entre 18 y 20 dólares por hectárea”, detalló Sainz Rozas.

Desde el INTA recomiendan realizar análisis preventivos del suelo para anticipar problemas y definir estrategias de reposición. 

De acuerdo con Pablo Barbieri, especialista del INTA Balcarce, “el método más confiable es la determinación de zinc extractable en muestras tomadas a 20 centímetros de profundidad, preferentemente en presiembra”. 

Dado que el zinc presenta una alta variabilidad espacial, sugiere tomar entre 25 y 35 submuestras por lote con un muestreador de acero inoxidable para evitar contaminación.

La fertilización con zinc puede realizarse a través de diversas vías: mezclas sólidas, fertilizantes sólidos compuestos, fertilizantes líquidos, tratamiento de semillas o aplicaciones foliares. 

En trigo, por ejemplo, la extracción promedio por hectárea oscila entre 200 y 320 gramos, lo cual puede compensarse con aplicaciones de entre 0,5 y 1 kilos de zinc por hectárea.

Una estrategia que gana terreno es la aplicación conjunta de zinc y fósforo, especialmente fertilizantes sólidos compuestos, o mediante el recubrimiento del fertilizante fosfatado con formulaciones líquidas que contienen Zn bajo la forma de óxido u orgánica. 

“Esto mejora la distribución del micronutriente en el suelo y permite una absorción más eficiente por parte del cultivo”, explicó Barbieri.

La baja movilidad del zinc en el perfil del suelo convierte a la reposición en una inversión estratégica. 

“El objetivo debe ser elevar los niveles hasta 1,3 partes por millón para evitar restricciones futuras. Fertilizar no solo repone lo exportado, sino que mejora el capital nutricional del suelo a largo plazo”, señaló Barbieri.

Nahuel Reussi Calvo, investigador del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata, también subraya la importancia del zinc en procesos fisiológicos clave como la fotosíntesis, la síntesis de proteínas y azúcares y el metabolismo de auxinas. 

“Su deficiencia no solo afecta el crecimiento del cultivo, sino que reduce la eficiencia en la utilización de nitrógeno y fósforo, nutrientes fundamentales para sostener altos rendimientos”, explicó.

El laboratorio de suelos del INTA Balcarce también aporta datos que preocupan: aproximadamente un 66 % de los suelos pampeanos hoy tiene niveles medios a bajos de zinc, una problemática ya conocida en el norte de la región, pero que ahora se manifiesta con claridad en el sur bonaerense. 

“Invertir en diagnóstico y reposición inteligente puede evitar pérdidas importantes y potenciar los suelos del sur bonaerense, región clave para la producción de trigo y cebada de la Argentina”, concluyó Sainz Rozas.

INTA

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martes, 9 de septiembre de 2025

Alfalfa Pautas para mejorar la eficiencia y la producción de carne

 

Alfalfa Pautas para mejorar la eficiencia y la producción de carne

Un equipo de investigación del INTA evaluó diferentes estrategias de manejo de la alfalfa en pastoreo directo, con el objetivo de mejorar el uso y el aprovechamiento del forraje para aumentar la producción de carne. 

Este tema será uno de los ejes de la jornada Día Ganado, que se realiza el 9 de septiembre en el campo experimental “La Belita”, General Villegas -Buenos Aires-.

En la región pampeana, las pasturas base alfalfa cumplen un rol clave en la oferta de forraje para los sistemas ganaderos. 

De hecho, la primavera y el verano son las estaciones más críticas, ya que concentran entre el 60 y el 70 % de la producción anual. 

En este contexto, lograr un manejo eficiente del pastoreo tiene un impacto directo en los resultados productivos. 

Por esto, el INTA organiza la jornada Día Ganado, que se realiza el 9 de septiembre en el campo experimental “La Belita”, General Villegas -Buenos Aires-. 

Cecilia Sardiña, investigadora del INTA General Villegas, explicó que “cuanto más eficientes seamos en el aprovechamiento del cultivo en primavera y verano, mayor será el impacto en los resultados de todo el ciclo de la pastura”. 

La especialista recordó que tradicionalmente se recomendaba ingresar al pastoreo cuando la alfalfa alcanzaba el 10 % de floración, practica apropiada cuando la pastura se destina a confección de reservas y en poco tiempo puede cortarse gran superficie. 

Sin embargo, investigaciones recientes mostraron que esta práctica podía retrasar el inicio del pastoreo y derivar en pasturas lignificadas o de menor calidad. 

En una serie de ensayos, el equipo comparó el manejo tradicional con estrategias basadas en intervalos más cortos de defoliación. 

Los resultados fueron contundentes: al anticipar el pastoreo y aumentar la frecuencia de ingreso en primavera y verano, se registraron mayores períodos de utilización de la pastura, incrementos en la producción de forraje, más carga animal y mejoras del 30 % en la producción de carne. 

“El inicio del pastoreo en estados más tempranos, antes del 10 % de floración, priorizó la calidad nutritiva del forraje ofrecido y se tradujo en mejores respuestas productivas”, indicó Sardiña. 

Otras experiencias confirmaron que ajustar la frecuencia y la asignación de forraje impacta en el desempeño animal. 

Por ejemplo, incrementar la asignación en el período estival –de 3 % a 4 % del peso vivo– mejoró las ganancias individuales. 

Asimismo, al comparar alturas de ingreso contrastantes, se observó que ingresar con mayor frecuencia en verano (cada 14 días) permitió aprovechar pasturas de menor altura sin penalizar la carga y con beneficios en la respuesta individual, puntualizó.  

“Lo que se recomienda es ingresar a las pasturas de alfalfa en primavera-verano cada 15 a 25 días, con biomasa promedio de 2000 a 3000 kilos de materia seca por hectárea, lo que asegura una mejor calidad de forraje y maximiza la producción de carne”, concluyó.  

 Día Ganado 2025 

Se trata de una de las jornadas ganaderas más importantes del noroeste bonaerense, que combina charlas y recorridas a campo a manos de expertos en producción animal. 

El encuentro se realizará el 9 de septiembre desde las 13 h. en el campo experimental “La Belita”, en Drabble, General Villegas. 

Día Ganado comenzará con diversas charlas a salón entre las que se encuentra “Pastoreo de alfalfa, nuevos conceptos para maximizar producción de carne”, “Feedlot y ambiente, una oportunidad para hacer bien las cosas” y “Silo, grano y a la bolsa: propuesta para una recría eficiente”. 

El evento incluye una recorrida a campo por diferentes estaciones, en las que se hablará de “Experiencias en herramientas alternativas para el control sustentable de parásitos y evaluación de leguminosas ricas en taninos”, “Caracterización y manejo de ambientes con limitantes edáficas y sobre las especies forrajeras más utilizada”, “Uso de grano de maíz en dietas de terminación a corral y las experiencias locales con grano seco, húmedo, entero, partido y reconstituido” y “Uso infrecuente de suplementos para la utilización de verdeos invernales”. 

El encuentro es organizado por la Estación Experimental Agropecuaria General Villegas del INTA y requiere inscripción previa. 

Para inscribirse y acceder al programa completo se deberá ingresar aqui 

INTA

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miércoles, 7 de mayo de 2025

Exportación de lana argentina superó el 45% en volumen y el 30% en valor

  

La exportación de lana argentina superó el 45% en volumen y el 30% en valor

El sector ovino presentó indicadores positivos en lo que va del año. 

Si bien el sector lanar es el que tiene la mayor variación positiva interanual, la carne ovina también mostró un aumento en exportación, faena y producción.

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, informa que durante el período que va de julio 2024 a febrero 2025, la exportación de lana ovina se incrementó en volumen un 45,26% y en valor un 30,89%, respecto al mismo período anterior (julio-23/febrero-24), de acuerdo al análisis de la Dirección Nacional de Producción Ganadera en base a INDEC y SENASA.

Se registró el mayor volumen exportado en toneladas base sucia al observar la evolución para ese período en las últimas seis zafras (ver Gráfico).

En tanto, en febrero de 2025, respecto al mismo mes del año pasado, la faena ovina (cabezas) aumentó un 3,4%, y la exportación (Tn. eq. res c/hueso) un 25,8%.

La ganadería ovina argentina se extiende principalmente en la Región Patagónica (que incluye a las provincias y partidos ubicados al sur del Río Colorado), otra importante cuenca ovina es la Mesopotamia (que comprende las Provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos) y la Pampa Húmeda (que comprende las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y parte de La Pampa, donde se desarrolla bajo sistemas mixtos de producción).

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martes, 22 de abril de 2025

Purines para mejorar las propiedades del suelo

 

 Evalúan el uso de purines para mejorar las propiedades del suelo

Un equipo de investigación del INTA Guatrache, La Pampa, estudió el uso de purines en la producción forrajera y su impacto en la salud del suelo con el objetivo de gestionar los residuos orgánicos generados por la producción lechera. 

Resultados preliminares demostraron que la aplicación de purines al maíz destinado a pastoreo puede triplicar la producción de forraje, en comparación con el uso de fertilizantes químicos como la urea.

La intensificación de la producción lechera generó un aumento significativo en la generación de purines, un tipo de residuo orgánico compuesto principalmente por excretas animales, restos de alimentos y agua utilizada en las instalaciones de ordeñe. 

Si bien son considerados un problema por los productores, estos residuos contienen una gran cantidad de nutrientes, como nitrógeno, fósforo y potasio, que pueden ser aprovechados como fertilizantes naturales para los cultivos.

Los ensayos, realizados en la Cuenca Lechera Sur de La Pampa —que representa el 67 % de los tambos provinciales y produce 114 millones de litros de leche anuales—, demostraron que la aplicación de purines al maíz destinado a pastoreo puede triplicar la producción de forraje en comparación con el uso de fertilizantes químicos como la urea. 

“La alta concentración de nitrógeno y otros nutrientes como calcio y magnesio en los purines los convierte en una excelente fuente de fertilización”, indicó Laura Rodríguez, especialista del INTA La Pampa, y agregó: 

“Los resultados confirman el potencial de los purines como una alternativa económica y ambientalmente sostenible para la fertilización agrícola”.

De acuerdo con la investigadora, el impacto positivo no se limita solo a la producción. 

“En los suelos tratados con purines se observó un aumento significativo en el contenido de materia orgánica y fósforo disponible, elementos esenciales para su salud a largo plazo”.

En línea con esto, Cintia Schenkel, integrante del grupo de trabajo, añadió que los purines presentaron una liberación más gradual de nitrógeno. 

“Este hecho significó una reducción en la concentración de nitratos en el suelo y el riesgo de contaminación de aguas subterráneas. 

La liberación gradual del nitrógeno presente en los purines reduce la lixiviación y contribuye a prácticas agrícolas más sostenible”, puntualizó.

Según las investigadoras, este estudio no solo destaca las ventajas inmediatas del uso de purines, sino que también abre la puerta a nuevas estrategias de manejo sostenible de residuos en tambos, y que contribuyen al equilibrio entre la producción y el cuidado ambiental. 

“Sin embargo, es necesario continuar con estudios de largo plazo para evaluar otros efectos, como la acumulación de metales pesados o patógenos y el impacto en las aguas freáticas”, indicaron.

“Los purines no son un residuo, son un recurso clave para un modelo de producción agrícola más equilibrado y responsable”, ponderó Schenkel, y concluyó: 

“Esta experiencia puede replicarse en otras regiones productoras, promoviendo un modelo de agricultura más eficiente y sostenible”.

INTA

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domingo, 23 de marzo de 2025

Nueva variedad de avena

 

Presentan una nueva variedad de avena

Investigadores del INTA Bordenave —Buenos Aires— desarrollaron una avena que se adapta a diversos ambientes productivos, especialmente los del centro y norte de la región Pampeana. 

Gracias al uso de herramientas biotecnológicas, Liliana INTA posee un alto potencial de producción de forraje y muy buen comportamiento a enfermedades, lo que le aporta mayor productividad.

Con alrededor de 1.500.000 hectáreas cultivadas, en la Argentina, la avena es el principal cultivo forrajero de invierno. 

Por esto, en el marco del programa de mejoramiento genético, especialistas del INTA avanzan con el desarrollo de variedades de avena que rindan más, se adapten a diversos ambientes y posean tolerancia y resistencia a las principales enfermedades.

La tecnología incorporada en la genética de la semilla se caracteriza por ser de fácil adopción, generar un mayor retorno económico y no generar impacto negativo en el ambiente. 

En este sentido, “la nueva variedad Liliana INTA posee un alto potencial de producción de biomasa, con excelente rebrote lo que genera una mayor productividad, bajando los costos por raciones” indicó Fernando Giménez —investigador del INTA Bordenave— y agregó: 

“Su tolerancia a las principales enfermedades permite ahorrar aplicaciones de productos químicos, con un impacto favorable en los costos y un manejo diversificado”.

La avena es un cultivo muy importante para la ganadería. 

“La producción de forraje es una de las principales limitantes para la ganadería, más allá que las dietas se puedan complementar con granos”, señaló Giménez y agregó: 

“Y mucho más en invierno cuando el forraje es más escaso, donde no producen ni los pastizales naturales, ni las pasturas, ni tampoco los sorgos ni los maíces”.

“Liliana INTA permite hacer siembras tempranas, tiene una rápida producción inicial y mantiene una altísima tasa de crecimiento durante el invierno. 

Esta variedad se destaca en el centro y norte de la región pampeana”, sostuvo Agustín González —investigador del INTA Bordenave y obtentor de la nueva variedad—.

Este nuevo cultivar, además, se adapta a la zona centro y norte de la región Pampeana: Paraná, Córdoba, Rafaela, Santa Fe y este de Córdoba. 

En los últimos años, cada variedad de avena que desarrolla el INTA incrementa la producción entre un 4 y un 5 %, en comparación con las anteriores. 

De hecho, en la actualidad, el 90 % de las variedades de avena que se siembran en la Argentina fueron desarrolladas por el INTA.

En este sentido, German González subrayó el rol del programa de mejoramiento genético del INTA Bordenave: 

“Es un programa de punta, muy robusto, que incorpora las últimas tecnologías para el mejoramiento”.  

Es de remarcar que Liliana INTA fue el cultivar más destacado en los ensayos de rendimiento conducidos por el INIA en Uruguay.

La avena Liliana INTA es comercializada por la empresa Acopio Arequito -Arequito, Santa Fe- y su red de distribuidores, bajo un convenio de vinculación tecnológica público-privado, donde el INTA aporta la genética y la empresa la multiplica y distribuye semilla fiscalizada de alta calidad.

INTA

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